TUDANCA-CUETO LA CAHORRA

 

TUDANCA-CUETO LA CAHORRA

El Parque Natural de Saja-Besaya marca uno de los territorios más remotos y bellos de Cantabria. Una naturaleza exuberante y una fauna rica en todas las especies cantábricas lo convierten en un paraje de riqueza incalculable. Las opciones para adentrarse en este territorio son múltiples. Una de las más originales consiste en unir naturaleza y cultura. Esta fusión se logra con la ascensión al Cueto de la Cahorra, en la sierra de Linares, que separa los valles de Nansa y Saja.

Esta cómoda excursión montañera se ve cumplimentada con la visita a Tudanca, punto de inicio de la marcha. Calificado como Monumento Histórico Artístico Nacional, este pueblo de casas amontonadas acoge el museo La Casona, la que fuera vivienda del escritor José María de Cossío, y entre cuyas paredes buscaron inspiración plumas como las de Unamuno, Alberti o Gerardo Diego.

Tudanca hay que cruzarlo en sentido ascendente, pasar por delante de la posada Las Nieves y subir unos metros más hasta que la callejuela se bifurca. Seguimos el vial de la izquierda, donde un cartel nos presenta la zona hacia la que vamos. El camino deja rápidamente atrás las casas más altas de la barriada, que a vista de pájaro ofrece un atractivo abigarramiento de tejados.

La pista tuerce a la derecha y continúa ganando altura con brío hasta llegar a una antena repetidora. El camino prosigue y remonta la pendiente en un amplio zigzag que permite el acceso a la cercana ermita Vado La Reina. Nosotros optamos por una interesante alternativa. Justo frente a la antena se observa un viejo y empedrado camino carretil dibujado en la ladera. Constituye el último tramo existente de la vía usada antiguamente por los nanseños para bajar las ‘basnas’ –trineos cargados de hierba y tirados por yuntas de vacas– de los altos pastos.

Esta elección nos permite, no sólo recorrer un trecho de historia de la comarca, sino acortar un buen tramo de la aburrida pista, a la que regresaremos bastante más arriba, cerca del Mirador de La Jorcada, situado en una curva colgada sobre el valle (0h.40’) y desde donde destaca, frente a nosotros, el majestuoso Cuernón de Peña Sagra (2.042 m.). Estamos en Prado Concejo, un vasto territorio de pastos de altura poblado por centenares de vacas y algún escurridizo ciervo visible con un poco de suerte y silencio.

La pista sigue ganando altura entre extensos prados hasta que un ‘ataka’ nos marca la salida de Prado Concejo (1h.10’). Subimos un trecho más bordeando por la derecha una loma coronada por unas rocas, momento en que el camino empieza a llanear. Estamos en la vertiente sur del Cueto de Cahorra, cuya redondeada loma cimera se alza frente a nosotros a la izquierda. Continuaremos unos metros más, hasta situarnos prácticamente bajo nuestro objetivo. Allí, un sendero (izda.) nos colocará en el suave cordal cimero, por el que remontaremos hasta la cima (1h.35’), un pequeño cúmulo rocoso sin identificación alguna.
El descenso se realiza por la ruta de subida, aunque si hemos ido en autobús podemos completar la travesía hasta el valle de Saja. No tendremos más que seguir la pista (SE) por Braña de Carracedo, el collado de Brañalengua, Brañas de Bucierca, el Hayedo de Saja y la mina de Lápiz antes de desembocar en las proximidades de la Cueva del Poyo, a tres kilómetros del núcleo de Saja.

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